Los cuidados de la piel en la Antigüedad: Qué hacían? Cómo lo hacían?

A menudo creemos que el cuidado de la piel es una característica del mundo moderno y que es un fenómeno influido por el marketing y la publicidad. Nada es, sin embargo, más alejado de la realidad: lo cierto es que todas las civilizaciones humanas, en todas las épocas, han buscado modos de tratar tanto la estética como la salud de la piel, a veces con coincidencias en sus medios y a veces con diferencias notables, pero siempre con el ojo puesto en la importancia de un buen cuidado y en lo esencial que resulta el mismo. Es que la piel es el órgano más extenso y el más expuesto del ser humano, y de su salud depende, en gran parte, la vida. Aquí, un muestrario de las maneras en que algunos de los antiguos consideraron dichos cuidados.

Los antiguos egipcios realizaban un procedimiento muy similar al moderno peeling con una mezcla de alabastro, natrón rojo, sales del Bajo Egipto, azufre y miel. La mezcla la untaban en el rostro y luego la aclaraban con agua. Luego humectaban la piel con una mezcla de aceites vegetales. Otros preparados era más curiosos, como por ejemplo el que consistía en baños de barro con excrementos de cocodrilo, que creían que tonificaba la piel.

Las romanas del antiguo imperio consideraban importante tener la piel blanca y suave con un tinte rosado en las mejillas. Para lograrlo usaban extractos de limón y de jazmín, aceite de oliva y cera de las abejas (y, en algunos casos, grasa de ganso). Se maquillaban y antes de hacerlo se aplicaban mascarillas de arcilla. Tal como nos ha enseñado el cine, eran frecuentes los baños en leche de burra y los tratamientos de las pecas de la piel con ceniza de caracol.

El ideal de belleza de la Edad Media era una mujer rubia de piel blanca y mejillas de color carmesí rojo vivo, cejas arqueadas y negras y nada de vello corporal. Cabe decir que dicho ideal no aparece con frecuencia en la naturaleza, por lo cual las mujeres de aquellos tiempos recurrían a sus “trucos” de belleza. Roger Bacon recomendaba para la piel de las mujeres del siglo XIII una loción a base de raíces de flores. Como elementos de belleza, las mujeres del medioevo usaban pastas de plomo, mascarillas con raices de espárrago molido, y leche de cabra, que se frotaban en la cara con trozos de pan caliente.

El mundo maya conoció la planta de Tepezcohuite, cyua corteza pulverizaban para tratar las lesiones de la piel. Mucho más al sur del continente americano, los mapuches desarrollaron una medicina a base de hierbas que también usaban para la protección del cuidado y la piel. Entre esas hierbas, destaca el Quillay, que utilizaban tanto como infusión cuantó macerada, y que curaba las afecciones crónicas de la piel y el Llantén, que es un desinfectante y cicatrizante y resulta muy efectivo para tratar el acné.

Posted in Uncategorized.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *